miércoles, 20 de julio de 2011

El Vengador Tóxico



Serie B en estado puro con mucho de serie Z. Mala música, guión absurdo, efectos cutres y unas sobreactuaciones dignas de peli porno. Si es así; ¿porqué narices El Vengador Tóxico es una película que se deja ver e incluso la disfrutas?

El argumento trata sobre Melvin, un pringadillo que por culpa de los guaperas del gimnasio acaba en un cubo de residuos tóxicos, convirtiéndose en un monstruo de dos metros amorfo. Melvin se dedicará a vengarse de los que le hicieron eso, que además, son una panda de niñatos ricos aburridos que se dedican a atropellar niños por la calle y masturbarse con las fotos. Si, es raro. También luchará contra la corrupción en el ayuntamiento de Tromaville y las bandas de traficantes y proxenetas, siempre con sus métodos sádicos y políticamente incorrectos y dejando unas fregonas ante sus víctimas.
Podría ser perfectamente (salvando las distancias) una revisión de Taxi Driver con gore y tías buenas. Toxie, el protagonista, es la lluvia que limpiará las calles de la escoria, parafraseando a Travis, en esta ciudad aledaña a Nueva York, Tromaville. Y es que la película lleva intrínseco un mensaje cívico, social y ecológico.
Melvin es uno más de los parias sociales que quedan fuera del culto al cuerpo, la liberación sexual y la moda, siendo vapuleado por ello. Luego, cuando se convierte en una monstruosidad, se venga de todos ellos y hasta consigue una novia que está buena. Esto no parece sino la plasmación del sueño de cualquier quinceañero granujiento al que más de una vez le dieron una paliza en los lavabos o le persiguieron corriendo hasta la puerta de su propia casa por motivos que él y sus propios verdugos desconocían. Es la búsqueda más retorcida y recóndita del alma humana y su sed venganza, de las pulsiones del tanatos freudiano, sacadas a la luz en bronceados artificiales y músculos vigoréxicos.
Pero no nos engañemos; esto es la Troma y El Vengador Tóxico. Disfruten de las tías buenas y de las creativas muertes; la película merece la pena.

1 comentario:

Aarón Rodríguez Serrano dijo...

Sin duda alguna, uno de esos exquisitos pedazos de basura que hay que reivindicar SIEMPRE. Por supuesto que merece la pena. ¿Has visto la de los surferos nazis de la Troma? Tela, tela, tela.