No obstante, hoy a venido Ibáñez a Córdoba, a firmar ejemplares. Y yo he estado chupando cola dos horas y media, entre niños pequeños y no tan pequeños que querían tener un álbum dedicado. El único inconveniente es que El sulfato Atómico, obra maestra de Ibáñez y primer tebeo que llegó a mis manos hará diez años (joder, si tiene el precio en pesetas) estaba en mi casa de campo. Me he conformado con un álbum recopilatorio que tenía dando vueltas por mi casa.
Esta experiencia me ha animado a hacer proyectos de ir al Salón del Cómic de Barcelona; pero eso será dentro de muuuucho tiempo. Seguro que este hombre nos dará muchos más años de risas.

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