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domingo, 17 de febrero de 2013

Leviatán o la ballena




Hacemos cosas sin atender a una razón concreta. Son meros caprichos que nos concedemos en una sociedad reglada y procedimentalizada, quizás como revulsivo a la atonía que se impone en esta. Una fría tarde de Navidad me hallo paseando por una extensa librería de mi ciudad –extensa en términos cordobeses- y me desplazo, como hago siempre, de oeste a este por la estancia forrada de estanterías con libros: de la sección de literatura clásica hasta los ensayos. La librería no guarda un orden definido: podemos encontrar los mismos clásicos, pero de editoriales de renombre, nada más entrar.
En los ensayos, la parte más descuidada de la tienda, había solo dos ejemplares de un ensayo sobre ballenas. “Leviatán o la ballena” de Philip Hoare. Primero podría pensarse que ese libro está ahí por error: unas baldas más arriba hay ejemplares de “El contrato social” de Rousseau, una Enciclopedia de la filosofía occidental y similares. Solo ayudan a seguir inspeccionado el ejemplar el dolus bonus que se anuncia en la propia portada: “Premio BBC Samuel Johnson al mejor libro de no ficción”, “Un libro imprescindible” dicho por Fernando Savater y otras loas de Antonio Muñoz Molina y Alex Ross. El precio ronda los 25 euros, suficiente para espantarme, y la temática no suele entrar en mis lecturas. Además, tengo los libros de Mo Yan, último premio Nobel, a solo unas estanterías de distancia, y si me apuráis, cientos de lecturas pendientes para mi deficiente formación autodidacta: desde “El ser y la nada” de Sartre hasta “El capital” de Marx. Y ni que decir tiene que en mi casa me espera, inmaculado y aún por abrir, “El retrato de Dorian Grey” de mi querido y sarcástico Wilde y “El niño del pijama a rayas”, eso sí, en inglés, junto a una selección en ese mismo idioma de relatos de Roal Dahl. Nada, apenas.
Por azares del destino, y con una convicción casi fanática de que no iban a escogerlo, incluí ese libro en la lista que elaboro para que me regalen el 6 de enero. (Lo único que pido en realidad, aunque siempre cae algo más). Estaba convencido de que Mo Yan prevalecería. El 6 de enero, sus Majestades de Oriente me honran con “Nueve cuentos” Salinger y “Leviatán o la ballena”. Ni rastro de Mo Yan. “La literatura oriental puede esperar” parecían decir sus altezas, cuando irónicamente hacen su viaje desde Oriente.
Terminé de leerme “El invierno del mundo”, -iba a hacer reseña, pero ¿para qué? Sigue siendo tan maniqueo y patético como el anterior- y comencé con este. Brutal y sugestivo. No es una historia; es un todo. El único hilo conductor de la historia es la ballena considerada en sí misma. El mundo se abstrae y se focaliza en el inmenso mamífero. Hoare logra que esos animales, que nos provocaban una mezcla de lástima, diversión e indiferencia, se revelen en todo su esplendor. Narra magistralmente la lucha titánica de estos colosales cetáceos con la Humanidad, y su aporte al desarrollo y configuración de Occidente.
¿Historia, literatura, economía, biología? Nos debería de dar igual. No cojamos este libro para aprender sobre cetáceos. Hoare no es ni historiador, ni filólogo, ni economista ni biólogo. Su escrito procede de su amor por estos animales. Una escritura sugestiva, cruda a veces, narrativa y objetiva cuando debe serlo. Sin hilo. Partimos de las características biológicas de la ballena –su fisonomía, sus especies, sus “clics”, sus cabezas llenas de esperma- para indagar en la relación de Melville con los cetáceos y saltar a cualquier parte del mundo donde estos cetáceos fuesen cazados. Mágicamente nos desplazamos de una colonia de cuáqueros hacia las inmensas fábricas de matar flotantes que fueron los balleneros del siglo VXIII, y damos un salto en la Historia para ver los vestigios de la caza de la ballena en la actualidad.
Podría deshacerme en halagos, pero no sería desde luego imparcial. Es un libro maravilloso que merece la pena ser leído. Con una prosa formidable –sugestiva, como he repetido ya mil veces- más que leer nos va a parecer flotar en un océano de líquido amniótico donde las ballenas, el capitán Ahab y los balleneros japoneses desarrollan una mágica danza ante nuestros ojos, todo para demostrar la brutalidad del ser humano con la naturaleza, en este caso, con estos animales antediluvianos que se nos descubrirán mucho más maravillosos de lo que jamás osamos a pensar.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Madame Bovary



La gente me pregunta porqué no leo novela actual. Quizás lleven razón y me esté perdiendo el fenómeno de  Juego de Tronos o todas las aventuras del capitán Alatriste. Pero teniendo clásicos, auténticas obras maestras de la talla de Madame Bovary, Guerra y Paz o Julio César  de Shakespeare, además a buen precio y perfectamente estudiadas en sus prólogos, no me queda más remedio que leerlas, buscando y corroborando si en realidad son tan buenas.
Madame Bovary, como dijo Vargas Llosa, tiene rebeldía, melodrama, violencia y sexo. Estos cuatro ingredientes son los elementos básicos de cualquier novela: una historia de amor y aventura. Pero Flaubert, gracias a su gran narrativa, a su parsimonia, a su genio, logra hilar estas cuatro hebras para hacer una pieza magnífica.
El argumento gira en torno a Emma Bovary, una insatisfecha burguesa que, tras leer en su juventud muchas novelas románticas, llega a querer sentir lo que sentían sus protagonistas. A pesar de la acomodada vida que le ofrece Charles, su abnegado marido, el cual la quiere, Emma comienza a tejer una segunda vida llena de infidelidad y lujuria que traerá consigo nefastas consecuencias.
La novela tiene un ritmo lento, parsimonioso, a pesar de no ser muy extensa (unas cuatrocientas páginas) y abarcar un período de varios años. Esto lo logra cambiando el ritmo varias veces, deteniéndose en ciertos puntos (como los comicios) o avanzando grandes períodos de tiempo en unos párrafos.
Es una novela eminentemente realista. Esto dibuja a unos personajes mediocres y burgueses en situaciones de novela romántica. La acción y el tiempo se desarrollan en la provincia de Ruán, al norte de Francia, en un ambiente puramente rural. De esta forma, el lector ve de forma patética los arrebatos amorosos de Bovary, que cree emular a las heroínas de sus novelas de juventud, o a Homais, el docto farmacéutico aquejado del delirio ilustrado. Es una novela donde lo ideal choca abruptamente contra la realidad; esto puede verse en cualquier momento de la obra. Tanto en los problemas económicos de los Bovary por los excesos románticos o como en los flirteos entre gallinas y hortalizas de los protagonistas, hay impedimentos para que la volátil y visceral Emma encuentre ese delirio amoroso que tanto anhela.
Si bien el principal tema de la novela es la insatisfacción y la infidelidad de Bovary, en la novela se tocan otros temas secundarios como la posición social, el eterno debate entre religión y ciencia o la propia medicina, muy presente en la obra.

Ya a título personal, creo que he tratado con una increíble novela que, pese a ser pesada a ratos, es magnífica y tiene una profundidad y un argumento colosal. Su lectura es fácil gracias a su estilo, sobrio y cuidado, en tercera persona. Tiene un marcado carácter psicológico, donde los personajes quedan perfectamente bien definidos ora por las conversaciones que mantienen entre ellos ora por la descripción narrativa.
Impotencia. Impotencia es lo que puede sentir un lector al leer cómo el clan de los Bovary sucumbe ante los caprichos de Emma. O quizás pena por Charles (Carlos en mi edición en un absurdo intento de castellanizar), o empatía por madame Bovary. El abanico de situaciones es amplísimo, y la lectura que se haga de la novela dependerá de nuestras experiencias vitales. Es una novela carente de maniqueísmos y juicios superficiales.
Por último, no puedo dejar de ver cierta "quijotización" en la novela. Así, mientras que Emma vuelve al mundo real poco antes del fin de la novela, el apacible Charles entra en un delirio de amor propio de su esposa, lo que llevará ya a la tragedia total. La corrupción se adueña de toda la novela en sus últimas páginas, dejando un panorama desolador ante el lector.
Una novela muy recomendable, con personalidad y estilo característicos que la han hecho encumbrarse al Olimpo de la literatura no sin falta de razón.

sábado, 21 de enero de 2012

La ciudad del azahar




Si hay un género novelístico que esté en boga, ese es la novela histórica. Es una novela que atiende a varios tópicos: personajes planos, historias de amor azucaradas, viajes, giros argumentales inesperados... todo ello dentro de un determinado marco histórico.
La novela que nos ocupa es La ciudad del azahar de César Vidal. Es otra de estas novelas que parecen que las editoriales pagan al peso, debido a su volumen, con una historia sencilla y unos personajes tipo.
La historia trata sobre Qamar, una joven de Bagdad, viaja a Al-Ándalus para encontrar un laúd de cinco cuerdas. Es rubia, zurda y con los ojos azules, malas señas para el islam. Por si fuese poco, nada mas desembarcar es tomada por esclava y viajará por prácticamente todas las cortes ibéricas del momento.
La novela tiene un personaje principal, Qamar, la cual vivirá mil aventuras y un gran amorío. Se codeará con personajes de relevancia histórica y será testigo de los grandes acontecimientos que marcarán la historia de la Reconquista. El amor, la pasión, la violencia, las intrigas, la muerte, la sharia y la religión son temas fundamentales de una novela que se va desenvolviendo tratando de captar al lector y que, siendo justos, lo consigue en momentos.
Está escrita en primera persona, con un estilo sencillo, aunque muy metafórico. Lejos de embellecer, las metáforas se vuelven cansinas (la metáfora del alcotán ya me chirria; el que la lea entera sabrá a qué me refiero). No obstante, habría que resaltar el uso de los arabismos, todo un despliegue de léxico que sin duda alguna nos enseñará alguna palabra que otra.
Los capítulos vienen precedidos por una enseñanza vital (algunos son cuentos clásicos o historias bíblicas) que rompen el ritmo narrativo, pues el autor deja capítulos inconclusos a posta para tratar de enganchar al lector.
Si tuviese que quedarme con algo de la novela, sería el sentimiento de confusión que infunde al lector, probablemente una confusión igual que la que siente la protagonista. Esto se consigue mediante el uso de los arabismos en topónimos y nombres, y no siendo demasiado pródigo en explicaciones geográficas. Para aquel que no sepa demasiado de la Edad Media en España se perderá ante ciudades como Shaliquiya y, si quiere orientarse habrá de mirar un libro de historia o irse al glosario de arabismos que el autor coloca al final de la novela.
Sin embargo, esta novela peca, como muchas actualmente, de carecer de profundidad psicológica y moral. Y no es que el autor no pretenda dar lecciones con esta novela (que las da, hablaré de ello más adelante) sino que los personajes carecen de desarrollo y la delgada línea del bien y del mal está trazada desde el principio de la novela.
Los personajes apenas mutan; el lector identificará rápidamente a los buenos y a los malos de la novela. Los únicos que parecen cambiar un poco son Qamar (lo cual veo lógico cuando una novela de 700 páginas se centra en un personaje) y Aberramán (no aparece numerado en la novela pero es Abderramán III), y este último por motivos mas históricos que novelísticos. Sin embargo, la conversión religiosa de Qamar se toma con una ligereza que yo consideraría de impropia.
El mensaje de la novela está claro: desmentir la famosa Córdoba de las tres culturas, mostrando la dominación que árabes hacían sobre musulmanes hispanos, cristianos y judíos. Aparte de esta revisión histórica, la novela va cargada de un mensaje religioso cristiano que hará que muchos lectores renieguen desde el principio de ella y a otros les resulte cansino y cargante. Va cargada con una moralina buenista y bienintencionada que yo por lo menos no comparto.
Asimismo, pese a que el autor diga lo contrario en su nota al final de la novela, creo que vuelve a existir una adaptación de la mentalidad moderna a un contexto histórico tan diferente como es Al-Ándalus del siglo X. No obstante, concedo este último campo al autor, dado que es un auténtico experto en la materia (y así se afirma al principio del libro) porque nos hallamos ante realidades marcadas indeleblemente por el sello de lo eterno. Aunque no me convence.

sábado, 23 de julio de 2011

Rebelión el la granja




El siglo XX fue testigo de los mayores horrores conseguidos por la Humanidad. No solamente aberraciones físicas. Aparte de las cruentas matanzas (dos guerras mundiales, limpiezas étnicas durante todo el siglo y terror nuclear) el hombre descubrió que era mejor domar la mente del hombre que subyugar su cuerpo con el látigo. Y así surgieron las ideologías totalitarias. Y esto, Goerge Orwell (1903-1950) lo sabe bien, y lo plasmará en Rebelión en la granja y 1984.
Orwell, profundo antiestalinista tras su estancia como combatiente del POUM durante la Guerra Civil de aquí, alegoriza la historia de la primera mitad de siglo en una granja corriente de Gran Bretaña. El Viejo Mayor, un enorme cerdo de concurso, reúne a los animales de la granja para contarles su visión de la vida y su sueño. Él sueña con un mundo donde el trabajo de los animales repercuta sobre ellos mismos, y su sueño es verlo cumplido. A partir de aquí, la mala gestión del señor Jones sobre la granja y las diferencias entre los herederos ideológicos de el Viejo Mayor, Napoleón y Snowball, trazarán, como hemos dicho, una parodia simpática (y algo dura en ciertos pasajes) sobre la historia rusa y en particular el gobierno de Stalin.
El libro está escrito en un registro sencillo, sin grandes alardes. De forma lineal y con un gran ritmo, pues en apenas cien páginas se relata el auge de un monstruoso sistema y la caída de un sueño durante varios años. Y, así como en la otra gran obra de Orwell, 1984, la intención final del autor no se ve hasta el último párrafo de la obra.
La metáfora que nos transmite el libro es clara; cualquier lector con un mínimo de información reconocerá al Viejo Mayor como una mezcla entre Marx (por ser padre ideológico del Animalismo) y Lenin (por ser el germen de cambio y que su cadáver sea expuesto); verá a Napoleón como Stalin y Snowball como Trotsky, o al cuervo amaestrado como a la Iglesia. Y sabrá que la Batalla del Establo de las Vacas es la guerra civil rusa y la batalla del Molino la Segunda Guerra Mundial, y este molino se referirá a los planes quinquenales.
Independientemente de su valor político/ adoctrinador o como quiera llamársele, en este libro veo más una crítica al estalinismo que al comunismo. Todo va bien con el comunismo hasta que Napoleón toma el poder. Y en otra lectura, el libro es un alegato contra la fuerza destructora de la vanidad y codicia frente a la ideología, a la venta de los ideales y a la corrupción que conlleva el poder.
Un libro muy interesante de lectura fácil. Y por favor, en este caso no se vean la peli.

martes, 3 de mayo de 2011

Lecturas de Literatura Universal

Son siete clásicos, siete grandes obras de la Literatura Universal; todas le sonarán a una persona con un mínimo de cultura: El Decamerón, de Boccaccio, Romeo y Julieta, de William Shakespeare, Werther, de Goethe, El jugador, de Dostoievsky, La metamorfosis, de Kafka, Las flores del Mal, de Baudelaire y El Guardían entre el Centeno, de Salinger. Todos los aquí puestos son genios, o como mínimo, grandes literatos, que servidor se ha leido y tenido que comentar formalmente. Llega la hora de encararme a ellos fuera del ámbito lectivo.
Las lecturas escogidas parecen estar marcadas por un mismo patrón, el amor. A fin de cuentas, Macrobio definía la novela como narraciones ficticias de carácter amoroso. Y todas, salvo las más modernas, La metamorfosis y El guardián entre el centeno, quizás debido al carácter renovador que imprime el siglo XX a sus manifestaciones artísticas, tiene como tema central el amor, conseguir ese anhelo que buscan los protagonistas y que no consiguen. El segundo patrón a definir estas lecturas es el de la tragedia y el drama, incluso en El Decamerón, aunque esté teñido de la jocosidad de Boccaccio.
Boccaccio; primer e interesante autor. Aunque solamente he podido disfrutar de la lectura de la IV jornada de El Decamerón, que trata los amores tristes, he de decir que su lectura, a pesar de lo anticuada que pueda estar, me ha gustado. Es mil veces mejor que La Celestina, y está un siglo por detrás de la obra de Fernando de Rojas. Boccaccio debía de ser un tío con el que sería agradable tomarse unas birras. Y lo digo sin ruborizarme ni temer que se revuelva en su tumba. En pleno siglo XIV, con la peste, Inquisición y las guerras santas, en medio además del Quattrocento italiano (¡volvemos a la Roma clásica!) se le ocurre al tío recoger una serie de disparatados relatos populares -y de motu propio- y darles vidilla. Relatos como el del cura que se viste de ángel para follar o del tonto que muere chupando un sapo -amén de la introducción genial de los gansos- despertará alguna sonrisa. Y para los amantes de lo escabroso y del humor negro también hay ciertos regalitos
No es el libro que te encuntres en las recomendaciones de lectura para este verano; pero el carácter fragmentario de la obra, diez jornadas a unos doce relatos por jornada, totalmente independientes, hacen que si uno o dos relatos caen en tus manos, merezcan la pena ser leídos.
De la renovación literaria medieval al teatro isabelino, donde William Shakespeare es su máximo representante. Su producción literaria es vastísima, se nota que comía del teatro. Nos hemos leído de él Romeo y Julieta, quizás una de sus obras más emblemáticas, la típica que todos conocemos por las series americanas que representan una y otra vez en las fiestas de fin de curso, donde el apocado protagonista hace de Romeo y la chica guapa hace de Julieta. Sí, esa.
La obra en sí es dinámica, rápida y con algunos chistes fálicos. Acaba como las mejores tragedias griegas, pero Shakespeare no recurre al deus ex machina, así que todo coherente. Una lectura rápida y relativamente fácil -relativamente- para ir de cultureta.
Un paseo de dos siglos y llegamos al Romanticismo, concretamente al Sturm und Drang. Los escritores están hasta las narices de lo que les rodea, el delirio ilustrado deja claro quer la razón no lo es todo y entonces se evaden. Aquí entra en escena Goethe con su Werther.
Werther es como el amigo enamoradizo que te chapa, habla, clama una y otra vez de su desamor. Escrita con un lirismo que personalmente que encanta, Werther es un librillo donde Werther -basado en el autor- le escribe cartas a un amigo -que debe de llegarle el correo al cuello- acerca de lo mal que se siente por sentirse rechazado por su amor platónico, Carlota.
Lo único que destacaría de la obra es su prosa, con fuertes matices líricos, y muy arcaizante; por supuesto que no recomendaría este libro como lectura relajante, y menos como lectura antidepresiva.
Depresivo fue también Dostoievsky, un tipo al quel a vida no le fue muy bien. Este ruso fue uno de los exponentes del Realismo ruso y precedentes del Existencialismo. En su producción literaria encontramos obras como Crimen y Castigo o Los hermanos Kamarazov, clásicos de la literatura mundial y rusa. Sin embargo, esto del Realismo es muy descriptivo, y sus obras ocupan páginas y páginas, por lo que nos leímos El jugador,, de apenas trescientas. El libro vuelve a tratar el tema del desamor y la ludopatía, a la vez que denuncia la hipocresía social.
He leído algo de realismo ruso (algo de Tólstoi, algo de Gógol, el propio Jugador y un poco de realismo soviético, ya en otra época) y he de decir que el libro es de lo más ameno dentro del género, escrito además en primera persona, algo que rompe con la tradicional 3ª persona/uso de la pasiva refleja.
Este libro es, desde luego, pieza prescindible dentro de la obra de Dostoievsky y de su género, pese a su carácter autobiográfico, teniendo mejores obras del Realismo y del autor.
Baudelaire viene a ser el bohemio del grupo de autores,si bien todos tienen su puntito de misoginia y rareza. Borracho y putero, sus poemas se los prohibieron en Francia y no lo comprendieron ni valoraron demasiado artísticamente. ¿Qué decir de unas poesías que leo traducidas? Preciosas metáforas y lenguaje bello y cuidado, porque de la rima no puedo hablar. Teniendo poetas tan buenos en España, no merece la pena leer traducciones sin rima de un disoluto francés.
Kafka era otro incomprendido. Una persona acomplejada que cargó contra su propia familia en su obra, La metamorfosis, donde Gregor se transforma en un misrable insecto debido a la presión familiar. Una obra curiosa, con una prosa sobria y sencilla -depende del traductor- que deja un regusto amargo, auqneu es su cometido. Nadie dijo que la vida fuese fácil, y Kafka no lo desmiente.
Al otro lado del charco, la vida tampoco es fácil. Y si no que se lo digan a Holden Cauldfield, protagonista de El Guardían entre el Centeno, un chico que lo expulsan del coelgio y decide pegarse la vidorra en Nueva York hasta que llegue el día de volver a casa. Salinger se pasa por las narices el concepto de prosa, y parece querer crear un monólogo interior entre el personaje y el lector, salpicando su historia de coloquialismos, vulgarismos y coletillas, haciendo que casi haya odiado esta lectura, sobre todo al principio. Recomendable para antiamericanos, gente que no quiera coplicarse la vida o quiera saber qué le vieron a esta lectura personajes como Mark David Chapman, Jonh Hinckley Jr o Robert Jonh Bardo -asesinos-, o el sistema educativo norteamericano, que lo tiene de lectura obligatoria.
Como veis, este año no he mandado a mis neuronas a unas vacaciones de fútbol y Tele5;
a estas lecturas añadidle de la asignatura de Lengua Castellana y Literatura San Manuel bueno, mártir de Unamuno, Bodas de Sangre de Lorca, Los girasoles ciegos de Alberto Méndez y Un viejo que leía novelas de amor de Luis Sepúlveda; amén de la Antología de la Generación del 27 de Anaya y de Juan Ramón Jiménez, que parecen mirarme con gesto amenazante.
Y a pesar de todo, también leo por placer...

jueves, 14 de abril de 2011

La caída de los gigantes



Tras acabar la extensa lectura que supone la nueva obra de Kent Follet, La caída de los gigantes, me dispongo a hacer, de buen gusto, la crítica de tan vasta obra.
La obra narra, a grandes rasgos, la vida de cinco familias durante los turbulentos años de la Primera Guerra Mundial y los "felices años veinte". Kent Follet usa una prosa correcta y descriptiva, sin grandes alardes literarios, ni metáforas, ni saltos en el tiempo, ni nada por el estilo. Técnicamente es correcto, logrando enganchar, y poco más.
En el libro se narran las historias de Fitz, conde de Aberowen, y su hermana; los Peshkov, ciudadanos rusos; Gus Dewar, ayudante del presidente Woodrow Wilson y los William, familia de clase obrera de Aberowen, ciudad minera galesa.
Este libro, como si de Guerra y Paz de tratase, entrelaza las historias de todos estos personajes con traiciones y sexo, básicamente. Follet usa, a mi gusto desmesuradamente, el concepto de amor prohibido para dotar de morbo a sus historias.
De esta forma, yo noto cierta desnaturalización en las relaciones de los personajes; parece fijarse en la acción y no en la potencia, extrapolándonos a términos artísiticos, y a veces esta ni aparece. (Spoiler) La relación entre Ehtel y Fitz está tomada con alfileres; rápidamente hay sexo entre ellos, rápidamente se enamora Ethel de ella y más rápidamente queda embarazada y la mandan a Londres.
Esta frenetismo que lleva la obra se mantiene en todas las acciones; Grigori, un vulgar sargento con ciertas ideas políticas pasa a ser, en menos de un año, amigo de Trotsky y conocedor de todos los movimientos del partido. (/spoiler)
Los perosnajes, aparte de ese frenetismo, que puede ser compresible para aumentar el ritmo de la lectura, están ya dibujados a lo largo de toda la obra, masticados al lector para que los ubique en buenos o malos. ¿Dónde queda la libertad para situar a uno u otro lado de la línea del bien o del mal? Follet ya nos la dibuja; Fitz será el aristócrata despótico, Maud la luchadora por sus ideales, Billy Doble un gallardo contestón rebelde y Grigori un comunista idealista, y ninguno de ellos renegarán de sus principios o a su codicia. A ninguno se le pasará por la cabeza olvidarse de su lucha porque es imposible, o cederá a vicios por placer, salvo que esa sea la función de personaje.
Por último, los personajes son el centro de la acción; los personajes hablan, encabezan luchas, son los jefes de algo. Los personajes son los listos, los intrépidos o los rebeldes justicieros, mientras un elenco de secundarios apoyan o se oponen a sus deseos, que, salvo que por motivos históricos no pueda realizarse, siempre lo cumplirán. No son, coomo en la novela realista, unos simples espectadores del proceso de formación, sino que son ellos quienes lo forman. (spoiler) Así, por ejemplo, Billy Doble tiene una importancia vital en la salida de las tropas inglesas de Rusia durante su guerra civil (/spoiler)
No obstante, históricamente está detallado(salvo por la inclusión de una fregona al principio del libro, y esto puede ser culpa del traductor), mantiene el ritmo y, lo más importante, se trata de una trilogía que pretende abarcar todo el siglo XX, un proyecto ambicioso que puede ser realmente interesante pese a lo plano de los personajes. Sería curioso ver cómo evolucionan los perosnajes que hasta poco cobraban vida en mi imaginación en nuevos bretes como el alzamiento del fascismo o la Segunda Guerra Mundial. Vaticino ya aquí que, si Grigori sigue juntándose on Trotsky, él y su familia van a tener serios problemas con la futura Unión Soviética. El tiempo dirá si acierto.
Una novela para leer y hacerte una idea del drama humano de la Primera Guerra Mundial y la lucha por los derechos en Inglaterra y Rusia, efectista y sin muchas complicaciones.

sábado, 23 de octubre de 2010

Uno de los grandes

Nunca he hablado en este blog de Mortadleo y Filemón por una sencilla razón: quiero perdonarles todos sus pecados, olvidarme de ejemplares de menos calidad como "Carnet al punto" o "Y van 50 tacos", es normal que algo como Mortadelo y Filemón, con cincuenta y dos añazos a sus espaldas decaigan un poco e incluso repitan chistes, al fin y al cabo es de lo vive el autor. Pero todo lo que toca este blog lo convierte en una voraz sátira o crítica salvaje, y no voy a criticar a estos dos compañeros que me hacen reir en momentos de flaqueza y con los que he crecido, y tan amplio bagaje lingüistico me ha dado.
No obstante, hoy a venido Ibáñez a Córdoba, a firmar ejemplares. Y yo he estado chupando cola dos horas y media, entre niños pequeños y no tan pequeños que querían tener un álbum dedicado. El único inconveniente es que El sulfato Atómico, obra maestra de Ibáñez y primer tebeo que llegó a mis manos hará diez años (joder, si tiene el precio en pesetas) estaba en mi casa de campo. Me he conformado con un álbum recopilatorio que tenía dando vueltas por mi casa.
Esta experiencia me ha animado a hacer proyectos de ir al Salón del Cómic de Barcelona; pero eso será dentro de muuuucho tiempo. Seguro que este hombre nos dará muchos más años de risas.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Feria del libro antiguo

¡Feria! Pero no de rebujito y flamenqueo, si no de libros, y antiguos. Esta feria es un auténtico relicario de productos antiguos, gastados, horteras y desfasados para personas que comenzamos a incubir el principio del síndrome de Diógenes, como yo.
He encontrado ediciones de 1921 por cuatro euros, por poner el ejemplo más representativo. Pero hay cómics de los cincuenta, noveluchas de kiosko,libros de texto anticuados e incluso revistas porno de los "70 y "80, como leeis. Podreis ver exóticas mujeres mientras leeis artículos acerca de la desmembraión de la URSS, o cómo Microsoft nunca se hará con el monopolio de las computadoras.
En la feria también podrás encontrar novelas de primera mano, sobre todo biografías con las que no haría ningún trabajo o novelas históricas, sobre todo de nazis y de la Guerra Civil Española y la transición democrática.
Pósters de películas antiguas y de culto. Chaplin, Gary Cooper, Tarantino y otro más.
Me pienso dar una vuelta para ir a ver mejor estas joyas amarillentas, gastadas y ajadas que aún tienen tanto por enseñarme (sobre todo las revistas de los "70 y "80. ¡Porqué tuvieron que marcharse!

PD: También se organiza la feria del trueque en la Plaza de la Corredera. Quizás me pille algo

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin

Dos palabras para describir la novela de Vladimir Voinóvich: humor soviético. O sátira, si lo prefieres. Con Vida y Destino aún reciente, este me pareció su antagonista: es justo lo contrario. Obviamente, una tiene una extensión de 1.100 páginas aproxidamente y esta novela que nos ocupa tiene trescientas, Vassily Grossman vivió la Segunda Guerra Mundial y se codeó con personajes como Chuikov o Yeremenko, y Vladmir Voinóvich no (este hombre compuso el himno de los cosmonautas) y desde luego ambas novelas están en las antípodas la una de la otra: la novela que voy a comentar es, como he dicho, sátira y Vida y Destino es realismo y dramatismo, todo apretujado, y es que parece que Grossman no pudo transmitir todo el sufrimiento de los pueblos eslavos durante la Segunda Guerra Mundial en tanta celulosa.
Me remito al la primera frase y digo: humor soviético. Creo que sería un tópico injusto decir que los rusos no tienen sentido del humor (mirad sino a Boris Yelstin) sino que es muy...suyo. Y cuando una novela trata de reflejar costumbres de otra cultura (como las tres partes de cada nombre ruso: nombre, apellidos y patronímico) y de otro sistema político y social, ya te pierdes. Y no hablemos de otra época, que todo esto ocurrió hace ya más de sesenta y cinco años.
Por lo que creo que no es que el libro no haga gracia, sino que alguien que haya vivido el estalinismo en Rusia y lo deteste lo apreciará más que un joven del mundo occidental criado en una democracia.
Así que ya sabes. quizás con este libro te líes con los nombres (nombre, apellido y patronímico; aunque cuando llevas dos o tres libros rusos ya te acostumbras a relacionar) instituciones y comisiones (ah, la burocracia soviética) e incluso con la historia, que se basa en juegos de palabras, palabras rusas, y los traductores hacen auténticos malabares para que haga gracia, y cuando no recurren a las notas al pie de página.
La historia acaba teniendo al final cierta incoherencia y demasiado ritmo, en comparación con la primera mitad. Pero hay nazis, científicos locos, burócratas borrachos, palurdos, agentes secretos bastante ineptos y el propio Iván, que parece que bebe un poco de cada personaje y te será entrañable.
La novela tiene segunda parte, y verás cabos sueltos al acabar la primera, pero ahora viene lo malo: la segunda parte no está traducida al español. A aprender ruso o inglés, señores.
La recomiendo si conoces vagamente cómo funcionaba la Rusia soviética estalinista, de lo contrario no cogerás la mitad de la novela.

domingo, 20 de junio de 2010

Ensayo sobre la ceguera

No es casualidad que dedique este post a una obra de Saramago cuando hace poco este escritor luso nos dejó. Voy a comentar la que me parece una gran obra, su Ensayo sobre la ceguera.

El libro me parece sencillamente maravilloso. En este libro se muestra sobre todo el egoísmo humano una demoledora crítica la burocracia política y un fatalismo sobre la concepción humana propia de Hobbes. En este libro, los hombres somos retratados como seres impulsivos, deseosos de machacar al semejante en un momento de debilidad.
Todo comienza cuando una extraña ceguera blanca se comienza a extender entre la población de una ciudad en la época actual. En este libro no se dan nombres, ni hay diálogo; el libro es una continuada prosa. De vez en cuando, el lector deberá de reller algún párrafo para no perderse debido al singular estilo narrativo. No obstante, el libro consigue atraparte. No voy a revelar la trama, pero el libro tiene dos partes: el manicomio y la ciudad. En el primero, podremos ver cómo es posible una organización comunal incluso entre invidentes, al ser pocos individuos. Pero conforme van llegando ciegos, el manicomio se convierte en un lugar espantoso.

Solo voy a añadir que es una lectura muy recomendable, que os hará pensar.

domingo, 6 de junio de 2010

Vida y destino


Estoy leyendo Vida y destino, de Vassili Grossman. Aunque diga "estoy leyendo", ya casi lo llevo acabado, faltándome unas escasas 100 páginas para acabar. ¿Y porqué no te lo acabas y luego nos comentas? Porque veo un delito callarme por más tiempo que semejante obra maestra existe. Quizá se deba a que últimamente estoy sentimentaloide (mirad las dos últimas entradas) pero esta obra de la literatura rusa me parece sorprendente. La obra trata sobre la familia Sháposhnikov y sus allegados durante un momento decisivo en la Segunda Guerra Mundial: la batalla de Stalingrado. No toda la familia estará en la guerra, y a veces no veremos los vínculos familiares (¿qué pinta un alemán en esta obra, si los Sháposhnikov son rusos? Todo tiene sentido. La extensión de la novela (1100 páginas aproximadamente) da tiempo a tejer una rica y compleja celosía entre unos personajes separados por kilómetros de distancia. Grossman tiene la maestria de unir a unos personajes que tienen unos vínculos más cercanos de los que ellos creen, pese a estar ideológicamente o socialmente separados. Es una novela que trata el sufrimiento humano desde una perspectiva realista, sin usar hipérboles o exagerar nada. No esperéis acciones heróicas, pues los personajes sienten el miedo, el mideo a la muerte, el miedo a la guerra, el miedo al Estado Soviético. Y este útimo será una constante en la novela: el autor critica la represión estalinista, denunciando sus métodos. Es una crítica demoledora al comunismo, a su burocracia, hacia la forma de su concepción del hombre. Critica al Estado Soviético sobre todo en la deskulakización y en la represión estalinista de 1937. Pero también es una crítica hacia la codicia humana, hacia el fanatismo, hacia el egoísmo, es una crítica al amor. Es una ventana para comprender la vida en una sociedad donde el Estado te decía cuántos huevos podías comer, dónde trabajabas, si te era conveniente casarte con esa mujer...
Pero si bien la crítica del comunismo es demoledora, se ensaña más con el fascismo. Para comprender su odio hacia este, citaré una frasee de este libro: "El mayor enemigo del fascismo es el ser humano".
Como curiosidad, no se permitió publicar esta novela ni en la época de "apertura" de Jruschov, y hasta los carretes de la máquina de escribir fueron quemados, para que no quedara rastro de esa novela. No obstante, en los años 80 pudo ser publicada en Suiza gracias a unos manuscritos.
En resumidas cuentas: es una novela extensa y minuciosa, con fuerte contenido político, pero aún más fuerte contenido humano, que nos hará pensar, quizá más de lo aconsejable.

lunes, 23 de noviembre de 2009

La Celestina

O como un puñetero libro puede arruinarte un fin de semana es una de, según dicen, las mejores obras literarias españolas, sólo superada por El Quijote, escrita por Fernando de Rojas.
La obra, única en su género, es una historia tratada como obra de teatro. Esta es una tragicomedia que trata el amor entre dos jóvenes mancebos,en pleno siglo xv. Por supuesto, es un amor idílico, platónico, super-azucarado, un coñazo superlativo. De eso son hablar de los extensos monólogos de páginas, páginas, páginas, páginas y mas páginas. Pues es este libro todos los personajes andan sobrados de tiempo, dado que preguntan la hora y empiezan a hablar de los pajaritos, los árboles, los muchachos, el sexo, las matemáticas, física, religión y Educación para la ciudadanía. Todo para decir sí o no.
Cuando sus personajes no están ensayando para aburrir al público del Club de la Comedia con sus sosos monólogos de repaso de todas las materias escolares, se dedican a chingar.
Un momento, ¿éste libro no es de la Edad Media?¿No es la época de las princesitas, los caballeros, los malos malosos y los buenos buenosos? Aqui literalmente se lo pasan por el forro de los coj... Mítico el ,creo, Acto 7 cuando Pármeno, en su primera cita, se pasa por la piedra a Areúsa.
Probablemente, si había algún loco que se lo fuera a leer por amor al arte, esta noticia le quitará todas las ganas: Está esrito en un castellano tan enrevesado que es prácticamente imposible de leer.

Copio literalmente, abriendo al azar:
Celestina:Sea cuando fuere. Buenes son mangas pasada la pascua.Todo aquello alegra que con poco trabajo se gana, mayormente viniendo de parte donde tan poca mella hace, de hombre tan rico, que con los salvados de su casa podría yo salir de lacería, según lo mucho le sobra. No les duele a los tales lo que gastan y según la causa lo que dan;no lo sienten con el embellecimiento del amor, jno les penan, no les ven, no oyen.

Este monólogo dura dos páginas. Todo esto se resumiría en "Estoy engañando al tonto de Calisto".

Pero no todo el monte es orégano, y sus cosas buenas tiene. A partir del auto XII, mas o menos, el libro adquiere ritmo, ocurren cosas importantes, aunque el final se ve un poco forzado, en plan "Quiero ver el partido". Pondría lo de Spoilers, pero no creo que nadie se traume por saber el final de la Celestina:
Calisto se tropieza por unas escaleras de lo tonto que es es, y se muere. Melibea, triste, se tira por una torre. Bueno, a Celestina la matan antes por no pagar.

En resumen:¿Quien puñetas decide qué es un clásico de la literatura española? Porque, la verdad, si bien no podemos caer en la literatura basura, creo que por el mero hecho de que un libro sea un tostón y solo lo entienda el autor y un lingüista chocho, este deba de ser ya considerado clásico.

lunes, 24 de noviembre de 2008

YO FUI FELIZ EN LA GUERRA

Si bien todo el mundo conocera obras como El Diario de Ana Frank,El niño del pijama de rayas y demás libros acerca de la infancia durante las guerras,¿por qué no debería darse a conocer este escrito acerca de Chumy Chúmez,acerca de nuestra Guerra Civil?
Un libro que trata sobre la infancia de este autor, Chumy Chúmez,durante la Guerra Civil,donde el mismo se definía como"lo mejor de la clase obrebra"de su ciudad, San Sebastián.Fuera de un texto pesado y lento, como el diario de Ana Frank(al menos a mí se me hizo así),es más ameno por la variedad de entornos y amistades(se recorrió todo el norte de España y estuvo en el Ebro después de la fatídica batalla).
El título del libro puede acatarse principalmente a que Chumy Chúmez era un"cachondo",a que bien sea por la cantidad de situaciones curiosas y espenpéticas que pasó durante la guerra(la mayoría vistas con un humor negro y escotológico)o simplemente un sistema para que la gente se fije en su libro.
Yo no se dónde se podrá encontrar su libro, me lo conseguí de segunda mano, pero si os interesan las historias de la Guerra Civil Española convendría leeroslo.Además vuelvo a decir que es un libro fácil de leer,y, pese a lo dramático que se cuenta, se te escapará alguna sonrisa.